Esas pequeñas, pero terribles, aftas en la boca... ¡son un dolor de cabeza! Hablar, comer, incluso beber se convierte en un desafío. Y sí, a todos nos han salido alguna vez. Después de probar mil cosas, hay un remedio casero simple que me da un alivio casi inmediato y ayuda a que se curen más rápido.
Mi truco es hacer enjuagues con agua tibia y sal. Simplemente disuelvo media cucharadita de sal en una taza de agua tibia y la uso para hacer gárgaras y enjuagues varias veces al día. El ambiente salino ayuda a desinfectar y a reducir la inflamación, lo que calma el dolor. También puedes hacer una pasta con bicarbonato de sodio y un poco de agua, y aplicarla directamente sobre la afta. El alivio es notable.

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